Teatro Garnica

Como la construcción del Teatro Municipal se vio frustrada, el señor Emilio Garnica tomó la iniciativa individual de construir el tan mentado teatro que necesitaba la ciudad. A principios de la década del veinte se dio inicio a la construcción de la obra del Teatro Garnica. A la par que avanzaban las obras, florecían las expectativas por el nuevo establecimiento. El 28 de abril de 1923 se informó sobre la pronta apretura del Teatro. El mismo Emilio Garnica anunciaba el nuevo teatro como “un amplio, cómodo y moderno edificio para espectáculos que realizará las condiciones fundamentales de arte, higiene, acústica, seguridad y confort inherentes al éxito de un establecimiento de su naturaleza”. El nuevo teatro vendría a reemplazar los escenarios con los cuales contaba la ciudad pero que eran ya insuficientes y limitados para el público y sus necesidades de espacio para actividades recreativas.

El nuevo Teatro ocuparía “un vasto perímetro de oriente a occidente sobre la carrera 12 entre las calles 3° y 4° de la antigua nomenclatura, contiguo al edifico Volkman”. En lo que hoy es la carrera 17 entre calles 34 y 33. La edificación fue diseñada por Pedro Colon Monticoni y dividía sus servicios para espectadores de palco, platea y paraíso. La platea fue planeada con un eje de 30 metros trazados en forma de herradura al estilo de los teatros italianos (como se puede apreciar en la fotografía), rodeada de un espacio para que los asistentes pasearan durante los intermedios de los espéculos. El Teatro estaba dotado con dos tipos de palcos, de primera y segunda fila. Estos palcos contaban con una extensión de 100 metros cada serie. Las instalaciones de este teatro contarían también en el segundo piso con un sitio para paseos y tocador. La galería contaba con capacidad para 1.200 espectadores. La vista, tanto en la extensión del palco y la galería estaba distribuida de manera tal que los espectadores tuvieran la misma visibilidad tanto hacia el interior como hacia el exterior del edificio. El teatro Contaba también con un espacio subterráneo que rodeaba la edificación en la cual podían transitar hasta 500 personas .

Si bien el edificio ya estaba abierto al público aun no estaba totalmente concluido. Para lograr la atracción del público se promocionaba la proyección de la primera temporada cinematográfica con películas introducidas por la firma Di Doménico pioneros en el negocio de “la explotación cinematográfica en grande” en este país. En este primer ciclo cinematográfico se publicitaban títulos como el Médico y las Locas, Muerto Vivo y la Ciudad Perdida.
Para el mes de julio de 1923 fue inaugurado el Teatro Garnica con una corrida de toros. A partir de su inauguración el Teatro Garnica “se convirtió en uno de los teatros emblemáticos de la ciudad”. Este escenario prestó sus servicios a la comunidad como plaza de toros, ring de boxeo, carpa de circo, tablado para ópera, zarzuela y teatro, y por supuesto, sala de cine. Durante los años 30 Emilio Garnica “se atreve a presentar el primer Streap-tease de la ciudad” hecho que le acarrea conflictos con la Iglesia. Por estos mismos años también “el sonido llega la fin a la sala del garnica” ya que además, el Teatro Garnica pasaría a ser parte de Cine Colombia donde posiblemente su actividad se vuelve exclusivamente cinematográfica. Con el correr de los años fue cerrado y posteriormente en la década de los noventa del siglo XX se demolió para dar paso a la construcción del Centro Comercial Páez.

Este Teatro es un ejemplo de una edificación de alto contenido no sólo arquitectónico sino social y simbólico que desafortunadamente perdió la ciudad a falta de políticas e iniciativas de conservación y protección. Hecho con el cual se perdió no sólo un escenario o espacio, sino un lugar y lugar de la memoria de importancia para la ciudad.

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Román Perdomo González, “Teatro Garnica,” Patrimonio Urbano de Bucaramanga, accessed July 21, 2017, http://historiaabierta.org/mapa/items/show/11.

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