Casa Wessels

La “Casa Wessels” debe su nombre a su primer dueño, un ciudadano alemán que llegó a Bucaramanga a finales del siglo XIX, en busca de fortuna, animado por las historias de éxito que había conocido sobre Leo Von Lengerke, el arquetípico inmigrante quien fuese figura de la historia y la literatura regional. Su nombre era Bernhard Wessels y llegó a ser un destacado comerciante de la ciudad. Aunque no se conozcan detalles sobre la vida de este comerciante y sobre todo sobre sus actividades económicas, sí se sabe que era propietario de un rentable almacén en el sector comercial ubicado en inmediaciones de la Casa de Mercado de San Mateo con el cual se dedicaba al comercio de importación y exportación.

En el año de 1922, el extranjero contrajo matrimonio con una joven de “distinguida” familia de Bucaramanga. Esto permitió a Wessels incrementar aún más su riqueza, que de hecho ya era considerable gracias a la rentabilidad de su negocio. Un año después de su matrimonio, hacia 1923, Wessels tuvo el deseo de construir su residencia en un lugar tranquilo. Así escogió un predio ubicado en un lugar que anteriormente se conocía como la Plazuela Waterloo, y que posteriormente, con motivo de una celebración histórica, cambió su nombre por el de Parque Antonia Santos.

En las dos primeras décadas del siglo XX esta parte de la ciudad no estaba muy poblada y se consideraba aún como un lugar alejado del centro de la ciudad y con un “ambiente campestre”.

Para la construcción de la casa el comerciante no escatimó en gastos y para este fin contrató en 1923 al ingeniero y arquitecto italiano Pedro Colón Monticonni para que se encargara del diseño de la edificación y la dirección de las obras de construcción. Monticonni había ganado prestigio como diseñador de edificaciones gracias a su reconocimiento por el diseño del edificio del Club del Comercio, que en aquel entonces (1923) ya se había terminado de construir.

El valor patrimonial e histórico de este inmueble puede derivarse de su significación arquitectónica. Corresponde a una tipología de vivienda denominada “Casa Quinta”. De la gran cantidad de casas quinta que había en el centro de Bucaramanga, esta es una de las pocas que se conserva. Las casas quinta, como la Casa Weesel, aparte de su funcionalidad y su estética, tenían un significado como casas pertenecientes a las élites económicas locales de entonces.

Al lado de la Casa Wessels existió otra vivienda de tipología similar, la cual perteneció a Carlos Tapias, pero esta vivienda fue demolida para darle paso a un edificio de apartamentos.

La Casa Wessels fue construida en dos plantas y dos claustros o patios interiores. En el primer patio existe un pórtico que enmarca la entrada, con un amplio antejardín. Presenta una ordenación de las habitaciones alrededor del patio central, separado del área de servicios y el comedor. Enseguida de la entrada hay una sala de recibo. Los corredores se disponen alrededor de los patios. El acceso al segundo nivel se hace por medio de una escalera de madera, donde se encuentran habitaciones alineadas alrededor de los patios, comunicados entre sí por los corredores en piso de madera. La casa tiene dos terrazas, una que da al patio principal y la otra a la calle. Las columnas son de madera al igual que el segundo piso.

En un principio los pisos estaban elaborados de ladrillo cocido tipo tablón, como era habitual en las viviendas construidas antes de las primeras décadas del siglo XX. Pero posteriormente se le incorporaron losas de baldosín. Esta modificación fue realizada entre 1932 y 1933. El baldosín fue importando desde Alemania. Aunque este tipo de baldosín ya se fabricaba en Bucaramanga en aquella época, los diseños y colores no tenían la variedad de los extranjeros. Entonces, aprovechando Wessels su actividad como importador y exportador de mercancías decidió mandarlos traer desde Europa. El piso presenta una decoración particular, en forma de mosaico, en la cual se aprecian dibujos que aparentan ser carpetas decoradas. 

Cuando la Liga Santandereana de Lucha contra el Cáncer adquirió la casa en la década del setenta, la entrada fue modificada respecto al diseño original, ya que el ingreso a la edificación se hacía por el constado izquierdo de la misma. Se construyeron escalones para salvar la diferencia de nivel entre la calle y la casa. Además se le incorporó una verja de hierro que la bordeaba. Según la placa adherida a la verja, fue fabricada por la Cincinati Iron Fence Co. de los Estados Unidos y traída de ese país con la advertencia de que la portezuela metálica de entrada debía ser puesta lateralmente y no al centro porque el acceso de las personas sería por el zaguán, situado en la parte izquierda de la fachada. La entrada fue nuevamente volcada al centro de la edificación por lo que se corrió la entrada de la verja. En la actualidad la estructura de la edificación, así como sus demás elementos, se encuentran en muy buen estado de conservación.

En el año de 1958 B. Wessels murió y dejó la casa a su cuñado Luis Sánchez Puyana. Los herederos de este último fueron dueños de la vivienda hasta que en el año de 1973 fue vendida a la Liga Santandereana de Lucha contra el Cáncer, entidad que acogió esta edificación como sede de su seccional en la capital del Departamento de Santander, uso que conserva en la actualidad.

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Vista de fachada de la Casa Wessels hacia 1930

Vista de fachada de la Casa Wessels hacia 1930

Source: Autor desconocido. “Casa Wessels de 1920” En: CACERES RUEDA, Liliana. En cuerpo y alma: casas bumanguesas 1778 -1966. Bucaramanga: editorial UNAB, 2005, p. 51. View File Details Page

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Roman Perdomo González, “Casa Wessels,” Patrimonio Urbano de Bucaramanga, accessed June 22, 2017, http://historiaabierta.org/mapa/items/show/14.

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