Hospital San Juan de Dios

El Hospital San Juan de Dios tiene su origen en la primera mitad del siglo XIX, entre 1850 y 1853. La idea de construir una edificación para hospital surgió de una parte de la sociedad y del sacerdote José Ignacio Martínez quien estimuló y organizó actividades en procura de la consecución de recursos económicos para tal fin; teniéndose que recurrir a innumerables estrategias tales como bazares, veladas liricas, teatrales y limosnas. 

El hospital se ubicó frente al Parque Romero, al lado del Cementerio Central. La edificación en ese entonces era todavía muy modesta, tenía elementos arquitectónicos como la capilla y estaba compuesta por dos salas, con corredores al norte y al sur, una para los hombres y otra para las mujeres. Dos piezas más para el servicio de la enfermera y para la preparación de los alimentos. Construidos en tapia pisada, piso de tierra y techo de teja.

No obstante existir algún tipo de especialización interior, no se contaba en el hospital con el personal, drogas e higiene adecuados para atender los quebrantos de salud de los bumangueses y poblaciones vecinas. Esto en gran parte debido a que la edificación y el personal que allí atendía no estaban preparados para recibir una emergencia, como ocurrió durante las epidemias de viruela. El personal se consideraba incapacitado ante estas situaciones debido a que habían aprendido el oficio mediante la observación y la práctica, pero no habían recibido ningún tipo de instrucción especializada. Con respecto a los medicamentos, éstos se reducían a los expendidos por las boticas de la Calle del Comercio que no pasaban de curar dolencias cotidianas como el dolor de cabeza o de muela, entre otras.

Hacia 1865, el Hospital fue reformado administrativamente para que además de los enfermos albergara los mendigos que deambulaban por el poblado y causaban mala imagen. De esta manera el Hospital San Juan de Dios se consideraba como un hospital de beneficencia en el cual se atendía a los pacientes enfermos desamparados que por sus propios medios no pudieran pagarse el servicio médico.
Hacia 1871 el médico Aparicio Reyes impulsó algunas obras de ampliación del Hospital. Acudiendo a la colaboración de amigos y suscripciones voluntarias en el curso de dos años logró obtener los recursos económicos necesarios para construir un nuevo claustro para enfermeras y más habitaciones.

En 1893 la pequeña capilla existente en el Hospital fue reconstruida encargándose al ingeniero Joaquín Wilches el trazado del plano de la estructura y se presupuestaron $80.000 para los gastos de su ejecución, contando entonces con la colaboración del Gobierno y la Asamblea Departamental. El hospital, con su nueva capilla, el cementerio y la futura conformación del Parque Romero enfrente de estas edificaciones, lograron hacer de este sector uno de los más destacables en el tramado urbano de Bucaramanga en la segunda mitad de siglo XIX.

En 1888 el Hospital San Juan de Dios recibió la participación de la Hermanas de la Caridad quienes tomaron desde un comienzo la dirección del hospital y organizaron su funcionamiento interno centrando su atención primordialmente en los enfermos, ancianos, mendigos y desahuciados.

El 6 de julio 1894 en la Gaceta de Santander aparece publicada una Ordenanza de la Asamblea de Santander, en la cual se destinaban 300 pesos mensuales provenientes del Tesoro del Departamento “que se apropiarán en el Presupuesto de 1895 y 1896, para la reconstrucción y mejora del Hospital de Bucaramanga.” Con estos recursos se pudieron emprender un año después nuevas obras de remodelación y ampliación. Pero los trabajos no estuvieron listos sino hasta después de la Guerra de los Mil Días ya que a causa de los enfrentamientos bélicos las obras de construcción se tuvieron que interrumpir. Unos años más tarde, en 1901, una vez superados los embates de la guerra se restablecieron los trabajos, gracias al apoyo prestado por el entonces Gobernador Ramón González Valencia y al generoso desprendimiento del general Próspero Pinzón, quien después del combate de Palonegro donó dineros para la citada obra. De la dirección inmediata de los trabajos quedó a cargo el Síndico del Hospital, Paulino Colmenares.

Durante los sucesos de la Guerra de los Mil Días que enfrentaba a liberales y conservadores, en la cual se recuerda la famosa Batalla de Palonegro ocurrida en cercanías a Bucaramanga entre el 15 y el 31 de mayo de 1900, el Hospital San Juan de Dios Jugó un papel muy importante en la atención de los heridos producto de los enfrentamientos. El personal tuvo que atender a una gran cantidad de pacientes (cálculos hablan de 1017), para lo cual fue necesario habilitar cinco casas más como hospitales provisionales, ya que la edificación existente en ese tiempo fue insuficiente para atender esta emergencia.

En las primeras décadas del siglo XX, a medida que la ciudad crecía física y demográficamente, los problemas de incapacidad del hospital y la deficiencia de los servicios prestados se fueron evidenciando con mayor fuerza. Dada esta situación, el Estado comenzó a preocuparse por el problema de la salud pública, si bien sus determinaciones no fueron de fondo. Un ejemplo de ello fue la donación por parte del gobierno municipal de 1.000 pesos oro realizada en 1925, destinados a la compra de equipamiento hospitalario y ampliaciones de infraestructura.

En los años de 1940, se percibió entre los entes administrativos la necesidad de un nuevo hospital para Bucaramanga. La idea de construir una edificación que arquitectónicamente supliera las necesidades del hospital, finalmente se hizo oficial en el año de 1946. Los recursos para esta nueva obra provinieron en gran parte de una financiación realizada por el gobierno municipal que incluía una partida mensual de 50.000 pesos hasta el momento en que la obra se diera por terminada. En los años setenta, esta iniciativa derivó en que tiempo después se conoció con el nombre de Hospital Ramón González Valencia. Pero la nueva edificación tardaría aún muchos años en concretarse: la creación del mencionado hospital fue un sueño que comenzó en 1951 pero se materializó hasta 1973 con el Acuerdo No. 10 del 30 de noviembre del mencionado año.  

De esta manera, una vez estuvo listo el nuevo hospital todos los bienes y equipamiento que existía en el hospital San Juan de Dios fueron traspasados al Hospital Ramón González Valencia. La substitución de un hospital por otro, se dio mediante el Acuerdo número 15 del 3 de diciembre de 1973, el cual “autorizaba el reemplazo del antiguo hospital San Juan de Dios por las nuevas y modernas instalaciones del hospital RGV”. Fue así como se clausuró de forma definitiva el más antiguo y por muchos años único hospital público de Bucaramanga.

La antigua edificación ubicada frente del Parque Romero continuó siendo propiedad del municipio y en la actualidad continúa cumpliendo una función relacionada con el sector salud. Allí funcionan las dependencias de la Secretaría Departamental de Salud de Santander y la Fundación Quirúrgica de Bucaramanga. Por su parte, la capilla anexa al hospital continúa abierta al público.  

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Roman Javier Perdomo González, “Hospital San Juan de Dios,” Patrimonio Urbano de Bucaramanga, accessed November 21, 2017, http://historiaabierta.org/mapa/items/show/22.

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